jueves, 27 de mayo de 2021

28 de abril y un fuerte URIBE HP

Un 28 de abril que puede romper la historia


¡A parar para avanzar, viva el paro nacional!

Justamente esta consigna se empezó a utilizar hace muchos años, por allá en el 2013 en el último gran paro nacional que tuvo este país antes del 21 de noviembre del 2019 (21N), en el cual el sujeto político en las calles fue el campesinado, quien colocaba sobre la mesa grandes problemas sobre la propiedad de la tierra y los TLC más cuestiones específicas como el acceso a créditos y otros temas que se necesitaban para la producción del agro.

Así como esta consigna, los problemas que tenemos en nuestro país vienen de larga data, inclusive podemos hacer una línea hasta la misma fundación de Colombia como una república. Pero desde el 21N se logró visibilizar una gran cantidad de problemas que hasta hoy sigue articulando las luchas de nuestro pueblo: educación, trabajo digno, acceso a la salud, una clase política corrupta, impuestos sobre la llamada clase media y los sectores populares, y un largo etc., que incluye la violencia persistente en grandes porciones de diversas regiones de nuestro país. En este sentido, es que desde ese 21N y luego los días 9 y 10 de septiembre del 2020, llenos de violencia y represión por parte de la policía nacional en contra de una población joven cansada de los abusos policiales, se empieza a marcar una línea de lucha popular dentro de las ciudades que, definitivamente, responden a muchas realidades que vivimos en los grandes centros urbanos de este país.

Para poder seguir esa línea que se ha venido construyendo en la calle mediante la movilización hay que ubicar unos posibles factores que han impulsado la lucha actual que estamos viviendo en el país. Lo primero, es reconocer a los territorios urbanos y  las ciudades como el centro de todas estas movilizaciones en el país; esto podría responder a varios elementos: 1) las ciudades son la expresión máxima del capitalismo somo sistema social, económico, cultural, político y ambiental, lo cual ha impuesto un rol específico dentro de las mismas que le apunta a ciudades que le sirvan a la circulación del capital y la generación de servicios para el funcionamiento de la economía, generando una cantidad de problemas y realidades que hoy se expresan en las calles, por ejemplo, la falta de oportunidades para la población juvenil, acabando con ese espejismo de que en las ciudades se brinda el acceso a los diferentes derechos, sobre todo el de educación de calidad y al trabajo digno; 2) las ciudades son el centro de las decisiones políticas que se toman en el país, desde donde burócratas deciden sobre la vida de millones de personas que viven en regiones apartadas del territorio colombiano y que, por este mismo hecho, son el centro mediático del país - ¿y si en un nuevo momento de lucha popular el campesinado, las comunidades negras y/o afros, indígenas, mineros, etc., hicieran la toma de varias ciudades, no apoyando, sino siendo parte de una movilización generalizada?-, lo cual debe ser pensado en las próximas movilizaciones del pueblo colombiano; 3) la cantidad de población en estos territorios convierte a éstos en una masa de gente que puede "pararse duro" en la lucha por los derechos y la vida digna, y 4) la violencia policial y la corrupción dentro de esta institución son factores que han llevado al levantamiento en contra de esta institución represiva que ve a la ciudadanía que sale a movilizarse en un enemigo al que hay que eliminar.

Lo anterior son solo algunas de las realidades que pudieron impulsar este estallido desde el 28 de abril, sin embargo no son los únicos y, de hecho, varios pueden ser profundizados en las discusiones barriales, comunitarias, etc., que puedan darse en este contexto. Y con esto ¿Qué retos tenemos? Son muchos, demasiados, podríamos pensar, pero desde mí perspectiva hay que avanzar en uno fundamental: ¡la organización popular! Estas luchas deben apoyarse en una fuerte organización, que pueda orientar de manera colectiva el camino que vamos a seguir en esta pelea que es de largo aliento. Ya se vienen dando expresiones de esta organización, como en nuestra localidad, pero deben consolidarse y profundizarse para que le queden a Usaquén, como una herramienta útil para poder seguir en las luchas locales, distritales y nacionales.

El llamado, la reflexión que hago desde este pequeño texto cansón y aburrido, pero necesario para alimentar el debate y la discusión, es a seguir fortaleciendo la organización de la localidad teniendo una visión de las ciudades como territorios de disputa, proponiendo unas Ciudades para la Gente Trabajadora que construya un país con vida digna. En este sentido es que debemos fortalecer los diferentes procesos sociales y populares de la ciudad para que así mismo tengan una visión más allá del pequeño territorio en el cual tienen su lucha diaria. 

Este 28 de abril se convirtió en un momento histórico para nuestras generaciones que, como se propuso en el título de este escrito, puede romper la historia, así que ¡A parar para avanzar, viva el paro nacional! ¡Uribe HP! Y no solo es un pensamiento, sino que parte de la idea de que el uribismo representa a ese viejo país que debe morir, en donde la desigualdad, la violencia, el narcotráfico, la acumulación de tierras, los derechos convertidos en mercancías y los y las trabajadoras no tienen un mínimo de dignidad, son la regla general.

¡Organización y lucha! ¡A Luchar!

domingo, 16 de mayo de 2021

Notas de prensa internacional

El Paro en Colombia desde abril en la prensa internacional

El Paro de abril de 2021 sigue la inconformidad que se vio en las protestas del 21 de noviembre de 2019. El motivo sigue siendo la Reforma Tributaría, agudizado con la situación de precariedad que ha dejado la emergencia sanitaria del 'coronavirus'.

Las protestas en Colombia revelan una situación de precariedad económica de la mayor parte de la población, y los motivos del descontento social van más allá

"'Las cifras de pobreza y hambre en Colombia en el último año son alarmantes', dijo al respecto Alejandro Rodríguez Llach, investigador en Justicia Económica del centro de investigaciones Dejusticia, de Bogotá, en entrevista con DW.

Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), la pobreza escaló en 2020 hasta un 42,5%. Otro 30% de la población está en situación de vulnerabilidad económica: tiene ingresos por encima del nivel de pobreza, pero ante cualquier crisis económica está en riesgo de caer en la pobreza extrema. Es decir que casi un 75% de la población colombiana está en situación de vulnerabilidad económica. A eso se suma que el desempleo subió 5 puntos en 2020, sobre todo entre los más jóvenes. Estos aumentos de la pobreza se presentan, sobre todo, en las ciudades".

https://www.dw.com/es/mucha-gente-en-colombia-ya-no-tiene-nada-que-perder-aparte-de-su-vida/a-57499982

"A pesar de su guerra de 60 años, Colombia fue durante décadas un país relativamente estable. Sus presidentes eran moderados, sus índices económicos invariables, sus instituciones famosas por su fortaleza.

Pero durante los últimos años esa historia de estabilidad ha ido cambiando, y la ola de protestas y violencia política hace casi dos semanas confirmó que Colombia ya no es el mismo país de antes".

https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-57066928

"Miles de colombianos se manifiestan a lo largo del país este 12 de mayo, en la tercera jornada de paro nacional desde que iniciaron las protestas antigubernamentales el pasado 28 de abril. Las movilizaciones de este miércoles, que transcurren de manera pacífica, fueron convocadas por el Comité Nacional del Paro en respuesta a la falta de un acuerdo con el presidente Iván Duque durante la primera reunión que sostuvieron el pasado lunes para negociar sus propuestas sociales, económicas y de seguridad con el fin de encontrar una salida a la crisis.

En Bogotá, Cali, Medellín, entre otras decenas de ciudades de Colombia, miles de estudiantes, trabajadores, jubilados, miembros de sindicatos entre otros grupos de ciudadanos marchan para exigirle cambios al Gobierno de Iván Duque. Las protestas entran en su tercera semana y en medio de conversaciones hasta ahora infructuosas".

https://www.france24.com/es/am%C3%A9rica-latina/20210512-protestas-colombia-gobierno-ivan-duque-negociaciones-comite-paro

Colombia: “La protesta social del 2021 está íntimamente relacionada con la protesta social del 2019”

https://fmlatribu.com/noticias/2021/05/07/colombia-la-protesta-social-del-2021-esta-intimamente-relacionada-con-la-protesta-social-del-2019/

sábado, 15 de mayo de 2021

Asamblea y Comité de Paro Nacional en el Parque de Las Rampas, Cedritos, Usaquén, jueves 13 de mayo de 2021

Bogotá, 13 de mayo de 2021


Entre el canelazo y el micrófono abierto convocados en el parque de las rampas nos volvimos a juntar. Integrantes de las Asambleas del Paro del 21 de noviembre de 2019 y activos miembros del Comité de Paro de Usaquén. 

La inconformidad ante la represión de los aparatos de Estado contra la protesta social que inicio a mediados de abril de 2021, ha terminado con la vida de más cuarenta (40) jóvenes. En Colombia la indignación se sigue llenando de coraje y en lugar de contar los muertos y buscar los desaparecidos, todos los días siguen saliendo nuevas manifestaciones aumentando los registros del desastre.

La reforma tributaria que sigue siendo el motivo fundante de hacer salir de la casa en una emergencia sanitaria a miles de indignados, es un asalto a los bolsillos, es la perpetuación de impuestos para la militarización y precarización de nuestras vidas. Tener que sacar del sueldo ya precarizado el 19% para pagarle impuestos a un Estado que decide dar excepciones de aduana a las multinacionales extractivistas que son la causa de fondo de todos los problemas.

Los discursos se entonaron desde las 5:00 pm hasta las 9:00 pm en que duro el círculo de la voz y la palabra puestas al calor del fuego de los inconformes e insurrectos jóvenes del norte:




Esperamos nuevos post, análisis más dedicados al problema y nuevas juntanzas en los parques de nuestros barrios!

lunes, 5 de octubre de 2020

Usaquén, algunos datos de su historia muisca

En el mundo de los muiscas, antiguos habitantes de la Sabana de Bogotá, el nombre de Usaque hacía referencia a un título honorífico y de distinción, el cual era concedido por el Zipa o señor de Bacatá a los caciques de mayor linaje; de lo que se deduce que el cacique del antiguo cacicazgo de Usaquén era un Usaque, de confianza y favorito del gran Zipa por su nobleza, de quien sus súbditos adoptaron el apelativo. El título de Usaque, que entrañaba nobleza y linaje dentro de la sociedad muisca, puede ser el origen de la palabra Usaquén, que de ser cierto significaría distinción, honor y linaje, asÌ como también vigor y fortaleza.

Otra versión refiere que el vocablo se origina en cierta práctica religiosa que hoy se califica como cruel, realizada por los sacerdotes o jeques. Se dice que cuando se iba a construir la vivienda del cacique se abrían fosas en las que se enterraban los maderos o columnas de soporte que sostendrían la estructura; el ceremonial previo a la introducción de las columnas en las fosas consistía en introducir a una niña impúber en cada una, ataviada con sus mejores galas y perteneciente a una familia notable; luego, los sacerdotes o jeques del extraño rito dejaban caer los maderos sobre las niñas, triturando cabezas inocentes. Luego, estas víctimas eran pisadas con tierra. Los muiscas creían que la fortaleza y la buena suerte de la edificación y de sus moradores dependían de la construcción de la vivienda sobre los cuerpos sacrificados. A esta ceremonia se la llamaba Usaque, que en lengua chibcha quería decir "debajo del palo" usa (debajo), que (palo o madero).

Circula otra versión referente a que Usaquén significaba en voz chibcha "tierra del sol", nombre aparentemente derivado de Usaque, señor de caciques, dependiente del Zipa. Dicen también que proviene de Usaca, hija del Cacique Tisquesusa, casada por Fray Domingo de las Casas -oficiante de la misa fundacional de Bogotá- con el capitán español Juan María Cortés, quien recibió en adjudicación las tierras de Usaquén.

En la Época de la Colonia, los habitantes de Usaquén, hicieron de ésta región un territorio importante cuyos dominios abarcaban las tierras que hoy en día corresponden a los municipios de La Calera, Chía y Guasca, constituyéndose, además, en paso obligado hacia la ciudad de Tunja. Se cree que por el año de 1539 los españoles, potentados amos del momento, dieron comienzo a la fundación de la población de Usaquén, denominándola Santa Bárbara de Usaquén, título que aún conserva, en cuya parroquia se venera a esta virgen.

La historia de Usaquén va ligada al tráfico intenso, como paso hacia la ciudad de Tunja, cuando el viaje se hacía por ferrocarril. Hoy la estación es monumento nacional. La localidad ha venido presentando un notable crecimiento demográfico, con gente nativa de otras regiones del país o de otras zonas de la ciudad.

Relacionados con esta situación, se evidencian dos fenómenos: el asentamiento de una importante franja de población en viviendas no legalizadas, correspondientes a los estratos socioeconómico bajos, ubicadas en especial en la zona de los Cerros Orientales; y  el crecimiento de la vivienda tipo apartamento, en edificios construidos en lotes antes no ocupados o que han sustituido las antiguas casas. Simultáneamente, se ha venido desarrollando una importante infraestructura vial que cruza la localidad en toda la extensión y comunica a la capital con el nororiente del país. Por su parte, algunos sectores que históricamente se caracterizaron por su función residencial se han constituido en zonas comerciales.

Datos Curiosos:
 

  • En sus inicios, Usaquén fue el mayor proveedor de arena y piedra, extraídas de sus canteras, con las cuales se sentaron las bases del Capitolio Nacional y del antiguo Palacio de la Justicia, desaparecido en "El Bogotazo", el 9 de abril de 1948.

 

  • También fue el núcleo de una importante actividad artesanal de talla en madera, asícomo de tejidos: en el taller Huatay, de Raquel Vivas, se tejieron los acabados que sirvieron para cubrir el interior de la nave espacial Apolo 11.

 

  • En 1905 se construyó la Carretera Central del Norte, que mejoró notablemente las comunicaciones con Chapinero y Bogotá. Contaba con 71 kms y su cabecera se situaba a 12 km. del centro de Bogotá, lo que hacía su territorio agradable para las familias ricas de la ciudad.

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Reseña textual del documento.

1. ¡Bogotá: Panorama turístico de 12 localidades! del Instituto Distrital de Cultura y Turismo.
2. Historia de Bogotá Siglo XX, pág.228
3. Historia de Bogotá ó Siglo XX, pág. 160. "Usaquén fin de siglo"

martes, 22 de septiembre de 2020

21S Movilización con la juventud y las rebeldías.

Imparable la convocatoria en Bogotá contra el TERRORISMO DE ESTADO.

Los asesinatos perpetrados por la Fuerza Pública de la Policía Nacional, durante el 9, 10 y 11 de septiembre de 2020, no quedaran en la impunidad.

La participación de la ciudadanía sin armas, organizados con pancartas, música, bailes, arengas, medios de comunicación, registro fotográfico y audiovisual, reclama un JUICIO INMEDIATO CON SENTENCIA DE PRISIÓN COMÚN Y PERPETUA a los culpables del asesinato de Javier Ordoñez.

La convocatoria desde el Museo de la Memoria, ubicado frente al Parque Renacimiento en la calle 26. Logró una concentración que resaltó con las banderas del M-19, recordando, por las dudas, que muchos ciudadanos también saben disparar armas de fuego, y ya lo  han hecho en el pasado en Bogotá. 

El proceso de paz firmado en 1990 y el Acuerdo de Paz de 2016, son expresiones de cambio, hacia métodos pacíficos con participación política. El Estado colombiano, tiene que posibilitar el legítimo derecho a la protesta social. La movilización no puede ser estigmatizada en dos polos de extremos que no representan ni el 5% del total de los 50 millones de habitantes que tiene nuestro país.

Resuelto el problema, una vez condenen a Uribe Vélez a prisión, el asunto de la maldición del "nosotros o ellos" se resolverá en que todos "unos y otros", tenemos el compromiso de hacer la transformación cultural que es el proceso de más larga duración para llegar a un país en paz con democracia participativa y redistribución del total de las riquezas que están concentradas en el 1% de la población colombiana.

Ayer demostramos que somos un número significativo de indignados incorruptibles, que nunca nos han pagado un peso por salir a movilizarnos, pasados 17 años podemos seguir sumando en la organización de la movilización social, seguimos juntos, en distintos partidos y movimientos, los procesos de formación perduran si la conciencia social forjó realmente a hombres y mujeres que quieran vivir en un país diferente, uno que le debemos a nuestros hijos y nietos.

















jueves, 17 de septiembre de 2020

COMUNICADO DE LA COORDINADORA DE USAQUÉN


 

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COMUNICADO DE LA COORDINADORA DE USAQUÉN 

¿QUIÉN DIO LA ORDEN?

El 9, 10 y 11 de septiembre salió la ciudadanía indignada a exigir justicia por el asesinato de Javier Ordoñez por parte de la policía en el CAI de Villa Luz, en la localidad de Engativá. Estas jornadas de movilización, en contra de la violencia policial y sus actuaciones abusivas y criminales, se desarrollaron en un momento en el que la violencia paramilitar, en complicidad con el Estado colombiano y el gobierno uribista de Duque, continúan dejando víctimas por todo el país sin que haya una mínima voluntad política para acabar con esta ola de violencia que, al parecer, permanece en nuestro país.

Con esta realidad violenta en la que el foco es la juventud colombiana, y con un personaje como Álvaro Uribe Vélez que sigue dando órdenes desde su “detención” domiciliaria, las jornadas de movilización fueron intensas y se desarrollaron en varias localidades de Bogotá. Fue la juventud, golpeada por la brutalidad policial y la injusticia social, quien se movilizó en los barrios populares de nuestra ciudad y nuestro país.

La localidad de Usaquén no fue la excepción, salió a movilizarse en contra del accionar de la policía exigiendo justicia, pero también expresando la rabia por el actuar criminal -que ha sido cotidiano- de la policía nacional en el caso de Javier Ordóñez. Así, el 9 de septiembre, en el CAI de Villa Nidia y de Verbenal se desarrollaron diversas jornadas de protestas, siendo la de Verbenal la que logró tener mucha mayor afluencia de personas, en su mayoría jóvenes, y en la cual la violencia policial se profundizó.

Durante la jornada de movilización en el CAI de Verbenal, la policía hostigó la movilización y desencadenó un escenario de violencia que provocó la muerte de tres jóvenes. Esta institución volvió a mostrar su verdadero rostro y nos quedó claro que para la policía el enemigo está en la ciudadanía, en la juventud. De hecho, su accionar encubre la impunidad, defiende las políticas de miseria a las que el gobierno nacional nos ha condenado durante muchos años. Así, le dispararon indiscriminadamente con armas de fuego a la población que se estaba manifestando en el sector, dejando a varias personas heridas y tres jóvenes muertos según información de la Alcaldía Mayor de Bogotá.

Por todo lo anterior, la Coordinadora de Usaquén rechaza y condena este actuar de la policía, que en nuestra localidad cegó la vida de tres jóvenes que eran trabajadores, tenían familia, y que su única condena fue vivir en un barrio popular. Estos tres jóvenes se suman a las 15 personas que fueron asesinadas en los días 9 y 10 de septiembre por la policía.

Mientras el gobierno de Duque y su partido, Centro Democrático, saluda y respalda a los victimarios, las víctimas de la policía fueron abandonadas y no son escuchadas por parte del gobierno nacional. Por esto, exigimos una reforma estructural de la policía, que contemple los siguientes puntos:

1] Desvinculación de la policía al Ministerio de Defensa. 

2] El desmonte del ESMAD, como un cuerpo violador de derechos humanos e involucrado en asesinatos, que hoy continúan en la impunidad, como el e Dilan Cruz en las protestas que iniciaron el 21 de noviembre. 

3] La creación de mecanismos que le permitan a la ciudadanía ejercer control sobre esta institución. 

4] Formación en derechos humanos, resolución de conflictos, paz y convivencia como eje fundamental dentro de la institución; entre otros cambios necesarios. 

También rechazamos y hacemos responsables a Holmes Trujllo, Iván Duque, El Tiempo -entre otras empresas de comunicación- y a la policía nacional, por la vida de las personas que hacen parte de las organizaciones sociales, barriales, comunitarias y populares que día a día trabajan en la construcción tejido social en los barrios de Bogotá. Los señalamientos recientes son gravísimos, profundizan la estigmatización sobre la juventud e incrementan la acción delincuencial e intimidante del grupo paramilitar Águilas Negras.

Rechazamos así mismo, las detenciones arbitrarias e ilegales que se llevaron a cabo en la localidad durante las manifestaciones del 10 de septiembre tanto en el CAI de Contador, como en el de Villa Nidia. Los reportes de torturas a jóvenes en el CAI de Villa Nidia son particularmente preocupantes y deben ser investigados y sancionados por los organismos penales y disciplinarios.

Pero la transformación sigue en la movilización y la organización social y popular, en la lucha por nuestros derechos: salud, vivienda, educación, trabajo digno, por el derecho a vivir y no sobrevivir. Por eso, seguiremos haciendo el llamado a movilizarnos en las calles de nuestra localidad y de nuestra ciudad exigiendo un país con vida digna. 

¡HASTA QUE LA DIGNIDAD SEA COSTUMBRE! 

¡SIGAMOS EN LAS CALLES EXIGIENDO OTRO PAÍS CON VIDA DIGNA! COORDINADORA DE USAQUÉN!



 


Crisis de hegemonía y fascismo: una apuesta por el hacer común


“Es la incapacidad de una clase, o fracción de clase, para imponer su hegemonía, en una palabra, finalmente, la incapacidad de la alianza en el poder de sobrepasar “por si misma” sus propias contradicciones exacerbadas, lo que caracteriza la coyuntura de los fascismos” – Nicos Poulantzas


¿Qué tipo de crisis política es la que enfrentamos actualmente? Los guerreristas en el gobierno han respondido con la vieja confiable: una crisis de seguridad causada por un enemigo interno que busca la anarquía, la destrucción y la desestabilización de la nación. Buscan con esto reinscribirnos en las lógicas del conflicto armado para tejer desde el miedo los cimientos de su poder. Otros, más liberales, sostienen que la crisis es económica, y que se debe a la irrupción de la pandemia. Su solución es presionar la reactivación económica para que los mercados retomen su vida y todo siga igual. Contra estas dos lecturas, sostengo en este texto que nos encontramos, más bien, ante una crisis de hegemonía. Ella se expresa en la indignación ciudadana ante las decisiones tomadas por el bloque de poder para lidiar con la crisis económica. Afirmo además, que debe ser aprovechada por las fuerzas democráticas del país para construir alternativas reales y convincentes ante el peligro inminente del fascismo. 

El camino a la crisis

El proceso de paz con las FARC que culminó con la firma del Acuerdo Final en 2016 fracturó la historia del país. Supuso una ruptura con la lógica de guerra civil sobre la que se erigió con comodidad el proyecto uribista en el pasado. La victoria de Iván Duque en 2018 significaba, en este sentido, una apuesta riesgosa  del uribismo por rehabilitarse en un país que ya no era el mismo. Este proyecto, sin embargo, ha hecho agua desde que inició. La inexperiencia de Iván Duque, su falta de liderazgo, la impropiedad de su capital político, y consecuentemente, su sumisión a una banda de perros rabiosos que desde su partido lo llaman a hacer disparates, han condicionado su gobierno. Estas contradicciones podrían explicar la sumatoria de decisiones desconcertantes y de episodios a la vez cómicos y trágicos, que lo han hecho merecedor del moto de aprendiz, y que han multiplicado hasta el cielo la producción y circulación de memes con su figura. 

Según algunos medios de comunicación, la intempestiva irrupción de la pandemia global del Covid-19 le dio a Iván Duque una oportunidad para asumir el liderazgo que tanta falta le hacía. La inminente crisis económica y social sería una segunda oportunidad para demostrar a los colombianos sus capacidades como gobernante.

Desde entonces, el presidente le ha apostado a manejar la situación a partir de una grotesca fórmula: la destinación de recursos públicos al gran capital monopólico (capital industrial + capital financiero) y el fortalecimiento de la “Fuerza Pública”. Como expresiones de lo primero, podríamos contar el préstamo a Avianca, el desembolso de los dineros de la crisis al sistema financiero y la propuesta de endeudar a las clases populares. Se trata pues, de una apuesta política inequívocamente favorable a los grandes propietarios y contraria a los intereses de las mayorías trabajadoras. Las cuantiosas inversiones al fortalecimiento del ESMAD, el anuncio de nuevos reclutamientos masivos, la llegada de asesores militares gringos al país, y los recientes intentos de ilegalizar la protesta social dan cuenta de lo segundo.  

Mientras tanto, la crisis económica actual ha disparado el crecimiento de la desigualdad que se venía cultivando durante los últimos años por cuenta de los favores políticos que tanto el uribismo como el santismo le hicieron al poder corporativo. La pobreza, que se nos había vuelto paisaje, devino en una auténtica emergencia humanitaria. Y así, mientras el presidente daba regalos a los grandes capitales, las grandes mayorías se vieron afectadas por el aumento desmedido del desempleo, la crisis de la educación pública y el empoderamiento de las mafias que hacen control territorial en los barrios y veredas con el auspicio (por acción o por omisión) de la “Fuerza Pública”. 

Gobernar una crisis en función de la desigualdad es un reto mayúsculo, pues no es fácil para ningún gobernante construir consensos para justificar lo injustificable. Y el uribismo, a pesar de la violencia y del control que tienen sobre los medios masivos de propaganda, no ha logrado hacerlo convincentemente. Si la visión hegemónica es aquella que provee una imagen de la naturaleza y los propósitos del Estado para la sociedad en general, la crisis de hegemonía a la que nos enfrentamos se da por cuenta de la incapacidad del gobierno de proyectar la idea de bien común que, al menos de manera mítica, encarna el Estado. 

La crisis se expresa en la erosión de los significados básicos del lenguaje de la política. ¿Qué tiene de democrático un orden como el actual? ¿Qué tienen de públicos los recursos que son administrados por una élite para financiar exclusivamente sus intereses? ¿qué tiene de pública una Fuerza que abusa permanentemente de quienes utilizan el espacio público para trabajar, parchar, sobrevivir? ¿qué tiene de público un espacio que se ha vuelto peligroso para quienes lo habitan? ¿qué tiene de común la idea de bien que promueve el Estado, cuando este está capturado por unas élites que solo actúan en beneficio propio?  

Las explosivas manifestaciones del 9 y el 10 de septiembre dan cuenta de que la crisis de hegemonía se ha agudizado. En este punto, la pérdida de legitimidad de la autoridad estatal es una de sus expresiones visibles. No hay que olvidar que la crisis política se manifestaba ya con fuerza en noviembre de 2019. En ese momento, los habitantes de las principales ciudades del país se volcaron a las calles para reclamar en ellas lo que les había sido negado en las ‘instituciones democráticas’. La respuesta del gobierno combinó el desprecio, la represión y una tardía e hipócrita simulación de diálogo social. La crisis social se intensificó a medida que la pandemia avanzaba, aunque las restricciones a la circulación lograron amilanar los ánimos de la movilización por buena parte del 2020. Mientras tanto, la Policía tuvo luz verde para ejercer su poder abusivamente con total impunidad. Llegó septiembre y la presión de los grandes grupos económicos obligó al gobierno a relajar definitivamente el distanciamiento social. Como si fuera cuestión de mecánica de fluidos, la presión escapó con furia tan pronto como tuvo oportunidad; y esta llegó por cuenta de las crudas imágenes del asesinato de Javier Ordoñez. 

El campo fertil del fascismo

Las explicaciones conspirativas que el gobierno ha ofrecido y los medios han replicado son absurdas. No es que la gente odie a la Policía por cuenta de malintencionados líderes políticos de oposición. No es que la gente esté manipulada por fuerzas oscuras. No es que nos encontremos ante una arremetida de una debilitada insurgencia. Es que es natural que la gente del común se indigne porque las cosas se resuelven siempre a favor de los que siempre resuelven. Es natural que la gente se indigne porque las fuerzas del Estado sólo han estado ahí para reprimir violentamente su indignación. Los dados están cargados y la gente no aguantó más. 

Aún así, el gobierno ha insistido en reinscribir la crisis que lo afecta en la lógica del conflicto armado. Lo que es un problema político, es reformulado en términos de una amenaza de seguridad. Los actores políticos son degradados al nivel de enemigo interno, y el descontento popular es representado como amenaza nacional. Ante la crisis de hegemonía, el bloque de poder amenaza con radicalizar la represión, y es allí donde las fuerzas del fascismo aprovechan para crecer. 

La generalización de la incertidumbre y del desconcierto hacen de este un escenario de disputa por el sentido común. El bloque de poder ha optado por relanzar su ofensiva a través del miedo y de la promesa de la seguridad. El riesgo inminente es la fascistización de las distintas fracciones de las clases dominantes, y así mismo, de las clases dominadas. El Estado de excepción podría resultar atractivo para los grandes capitales y falazmente, para el pueblo en general. A cambio de mayor orden, estabilidad, oportunidades laborales, seguridad y de un país en donde la gente pueda desarrollar su vida como quiera, el uribismo exige una renuncia a las garantías de derechos humanos, al disenso y a la posibilidad misma de una oposición política legal. 

El establecimiento ha ido jugando sus cartas en esta nueva coyuntura. A la ofensiva por el sentido común, que desde hace rato venía realizando el fascismo a través de tenebrosos pasquines como El Nodo, El Expediente y RCN, se han sumado medios tradicionales como la Revista Semana y El Tiempo. En las redes sociales, en las empresas, en los barrios y en las veredas, los temores se contagian más rápido que el covid-19 y la gente llega más rápido a conclusiones extremas sobre lo que se debe hacer. Como si se tratara de voces sabias que respaldan este nuevo sentido común, las camarillas del capital monopólico (ANDI, Consejo Gremial, ProBogotá, Cámara de Comercio) respaldan a través de comunicados la deriva autoritaria y se muestran, ahora sí, menos respetuosos de los órdenes institucionales que se puedan romper por cuenta de ella. 

Una apuesta por lo común

El presente demanda de las fuerzas democráticas que actúen decididamente en los escenarios que garantizan la proximidad, el intercambio y el hacer común.  La crisis política que vivimos es una oportunidad para que las fuerzas democráticas construyan alternativas para quienes han sido instrumentalizados y pisoteados por el bloque de poder. Lo que hay que evidenciar es que las fuerzas antisociales no son aquellas que se manifiestan decididamente en contra del orden, sino aquellas que saquean el erario y extraen los frutos del esfuerzo que realizan las mayorías trabajadoras para sobrevivir. Que quienes respaldamos la indignación y la rabia, somos también quienes estamos dispuestos a construir un proyecto colectivo capaz de ofrecer alternativas a quienes se ven afectados por las crisis. 

La reactivación de los tejidos comunitario-populares a partir del estallido social del 9 y 10 de septiembre de 2020 es una oportunidad para entrar en la disputa por el sentido común y ofrecer desde allí alternativas convincentes a la crisis de hegemonía. Frente al hambre, el hacer común debe construir sistemas agroalimentarios locales y comunitarios. Frente al desempleo, el hacer común debe habilitar espacios para la actividad creativa, cultural, artística, deportiva o productiva. Frente a las arremetidas policivas y fascistas contra el espacio público, el hacer común debe reapropiar lo privado y generar amplios espacios de encuentro. Frente a la degradación de los ecosistemas locales, el hacer común debe cuidar y revitalizar las tramas por donde fluye la vida. Frente al deterioro de los vínculos entre representantes y representados de las instituciones “públicas”, el hacer común debe generar instituciones comunitarias abiertas a la intervención igualitaria de quienes se ven afectados por las lógicas del capital. Frente al despliegue contagioso de las lógicas de la muerte y la violencia, el hacer común debe hacer prevalecer las lógicas de la vida.

En ese hacer común, en esa proximidad, es donde se construyen los horizontes para la reapropiación colectiva de la riqueza social que producimos quienes trabajamos, cuidamos y hacemos. En esa proximidad, además, nos reconocemos en riesgo y nos acompañamos con quienes también lo padecen. Por eso, es que es ahí donde empezamos a cavar la tumba del fascismo. 



9 y 10 de septiembre, días de dignidad

 USAQUÉN REBELDE Y DIGNA


Durante los días 9 y 10 de septiembre la ciudadanía, y sobretodo la juventud de Bogotá, nos movilizamos para exigir justicia por el asesinato de Javier Ordoñez, quien no solo fue electrocutado, sino que también golpeado brutalmente por la policía en el Comando de Acción Inmediata (CAI) de Villa Luz, en la localidad de Engativá. Todo esto, dentro de una realidad sumamente compleja para el país, en la cual aumentó la violencia en las regiones (teniendo a los y las jóvenes como principal objetivo), siendo dos masacres las que estremecieron al país, donde las políticas sociales y económicas siguen golpeando al pueblo colombiano, incluyendo a aquellas personas que apoyan a este régimen autoritario del uribismo que no nos ha dejado de gobernar desde 2002 -con una pequeña pausa en el 2010, aunque con la misma política hacia los y las ciudadanas trabajadoras en términos laborales, sociales y económicos-, y que hoy sigue gobernando desde su "prisión domiciliaria" en su enorme finca.

La localidad de Usaquén no fue la excepción, y también se movilizó en contra del abuso y la violencia policial, que no es nuevo, que no ocurre hasta ahora, sino que siempre ha sido la realidad en los barrios populares de nuestra ciudad. ¿Cuándo no hemos escuchamos a los vecinos y las vecinas quejarse y denunciar a los CAI's por diversos motivos? ¡Sí! Esas mismas personas que salieron a rezarle a la policía y limpiar los CAI's, quienes saben que ahí en esos lugares tienen nexos con el mal llamado microtráfico (realmente es narcotráfico), que allí adentro golpean y abusan de mujeres, jóvenes, y de la ciudadanía. Verbenal fue el sector de nuestra localidad que salió a gritarle a la policía que ¡Ya basta! ¡No más! Que aquí hay un pueblo digno, joven, que no está dispuesto a naturalizar la muerte y la violencia policial, como tal vez sí lo hizo otra generación.

Pero la respuesta fue la misma ¡Plomo es lo que hay y plomo es lo que viene! Citando a un uribista en una movilización enmarcada en el odio, la violencia y el llamado a incendiar el país. La policía disparó indiscriminadamente y con sevicia hacia la juventud movilizada, dejando tres personas muertas, una que murió en ese mismo lugar, otras dos en los hospitales. No fue una acción aislada en nuestra localidad, fue una masacre que se cometió en toda la ciudad, dejando hasta ahora 13 personas muertas, asesinadas, en su mayoría jóvenes, que golpeó con más fuerza este sector de Usaquén. ¿Por qué? Tal vez hay muchas respuestas, pero diré solo algunas: 1) la policía le responde a un Estado y unas clases dominantes que ven en la gente trabajadora, en la ciudadanía, su enemigo interno, 2) la juventud debe ser reprimida, y se le debe enseñar el respeto por la autoridad, para que así mismo se adapte a la miseria en la que vivimos y 3) los CAI's se convirtieron en el centro de torturas, golpizas, humillaciones, injusticias y operaciones en favor del microtráfico, y por eso debían defenderlos de cualquier manera.

Pero ¿qué sigue? ¡Sigue la movilización! Desde el 21 de noviembre se reforzó la idea de que es mediante la movilización social y popular es que podremos exigir, construir y pelear por un país con vida digna, recordando todas las luchas que han dado los y las trabajadoras, las comunidades negras, campesinas e indígenas, las mujeres, jovenes, etc., y que hoy colocan su mirada sobre los territorios urbanos. ¿Cuál es el reto? El reto es que debemos organizarnos en colectivos, en grupos, en organizaciones barriales y/o comunitarias que se peleen día a día por ese país que soñamos ¿De qué debemos convencernos? De que la movilización es nuestro instrumento de lucha principal, pero no el único, y que además, se debe acompañar de esa organización de la ciudadanía, porque las movilizaciones paran en un momento, tienen un final, pero trabajo cotidiano organizado continúa y le da mayor sustento a esas luchas en las calles.

Es un momento crucial para el pueblo colombiano, no sólo por lo que pasó el 9 y 10, sino por la realidad que tenemos que vivir día a día, en el cual los poderosos de este país (también del norte de Nuestra América), siguen precarizando nuestra vida, y profundizando la pobreza y la miseria de millones de colombianos y colombianas. El llamado es a salir a las calles y movilizarnos en contra de estas políticas, pero también, en favor de la vida, porque la derecha y el uribismo representan la muerte y el odio, y nosotros y nosotras debemos luchar por la vida.


¡NOS VEMOS ESTE 21 DE SEPTIEMBRE EN LAS CALLES POR UN PAÍS CON VIDA DIGNA!


David Gómez




jueves, 10 de septiembre de 2020

LOS ASESINATOS DEL 9 Y 10 DE SEPTIEMBRE DE 2020 EN BOGOTÁ FUERON CRÍMENES DEL TERRORISMO DE ESTADO

Desde la Coordinación de Usaquén, hemos participado en las recientes movilizaciones contra los CRÍMENES DE ESTADO perpetrados por la POLICIA NACIONAL. Rechazamos toda represión contra el pueblo de aquellos que tienen el deber de protegerlo.

Compartimos la publicación del Partido Comunista Colombiano, Regional Bogotá, con motivo de los últimos hechos.



lunes, 20 de julio de 2020

Redacción Espacio de Coordinación - Localidad de Usaquén


Sobre la ¡Marcha por la Dignidad!

20 de Julio de 2020



Mientras muchas personas se resguardan en sus casas por la pandemia, poblaciones en todo el país siguen cercadas y desplazadas por grupos armados, y la violencia no cesa contra la vida de indígenas, campesinos y campesinas, líderes y lideresas sociales, defensores y defensoras de derechos humanos, mujeres y personas trans.

166 líderes, lideresas, defensores y defensoras, y 36 excombatientes firmantes de paz, han sido asesinadas en lo que va de 2020 según Indepaz. 884 agresiones contra líderes y lideresas se registraron en 2019 según Somos Defensores. Casi el 30%, 237 de estas agresiones, fueron en el Cauca, y 271 fue contra indígenas, la población más agredida. Más de 219 excombatientes firmantes de paz han sido asesinad@s desde la firma del acuerdo, 83 sólo en 2019 y 37 sólo en el Cauca. La situación también es crítica para ell@s en Nariño, Putumayo y Antioquia; en Bogotá, especialmente en Ciudad Bolívar.

La violencia basada en género particularmente se incrementó durante la cuarentena, 42 mujeres fueron asesinadas en 68 días entre el 25 de marzo y el 1 de junio según 070, y 148 en 119 días desde el 16 de marzo hasta el 13 de julio según el Observatorio de feminicidios en Colombia; se podría decir que cada día una mujer fue asesinada por decir lo menos. Los asesinatos de personas trans y la negligencia para su atención en tiempos de pandemia tampoco cesan en todo el país.         

Bajo el Estado de Emergencia decretado por este gobierno, el Estado también ha seguido ejerciendo violencias directas e indirectas, sin mayor vigilancia y control, sobre poblaciones específicas, como la represión contra comunidades campesinas cocaleras aparte del ya descarado incumplimiento de los puntos del Acuerdo, entre los que se encuentra la sustitución de cultivos; comunidades que han sido también victimizadas dentro del asesinato de líderes / lideresas que exigen el cumplimiento de acuerdos previos.

Bajo este panorama, La Marcha por la Dignidad empieza en Popayán-Cauca el 25 de junio, siendo uno de los departamentos más afectados por la violencia y los asesinatos de indígenas, líderes/lideresas, defensores/defensoras y excombatientes firmantes de paz; exigiendo la garantía de la vida, así como la protección de las mujeres en un contexto de incremento de feminicidios y denuncia de la violencia sexual sistemática contra mujeres y niñas indígenas por parte de la fuerza pública. Esa primera Marcha llega a Bogotá el 10 de Julio, 16 días después, luego de cruzar 6 departamentos y 600 km de camino.

¡Hoy llegan a Bogotá dos nuevas rutas de La Marcha por la Dignidad!: La Ruta Libertadora desde Gibraltar, Toledo (Norte de Santander) y La Ruta Comunera desde Barrancabermeja (Santander), que iniciaron el 13 de julio para continuar las luchas y exigencias que empezaron en el Cauca. Luego de 8 días de recorrido llegan a terminar su marcha el 20 de Julio en la capital, haciendo un llamado a la verdadera independencia, la garantía de la vida y los derechos exigidos por siglos por comunidades ancestrales, indígenas, campesinas, y negras; así como mujeres y personas diversas sexualmente y en identidad de género; la garantía de una vida digna para todas, de poder pensar y ser diferentes, exigir y luchar por derechos, de la libertad de oposición, del cumplimiento de acuerdos pactados con las comunidades.

Denunciamos la criminalización, estigmatización y deslegitimación sistemática de la lucha y la protesta social por parte del Estado y el gobierno actual, y la judicialización que se ha llevado a cabo contra líderes/lideresas sociales y defensores/as de derechos humanos.

Rechazamos el hostigamiento de la fuerza pública sobre las y los marchantes de la Marcha por la Dignidad. Desde los Santanderes, ha recibido con tanquetas a las y los marchantes y, hasta ayer en la noche, les había obligado a estar más de cinco horas en la vía durante seis retenes distintos, poniendo en riesgo su vida y sin permitirles transitar hacia sus lugares de descanso.

En ese sentido, también le exigimos a la alcaldesa Claudia López, el respeto y la plena garantía y protección del derecho fundamental a la protesta social y quienes lo ejercen; así como la garantía y protección de las vidas e integridad física y libertad de las personas marchantes; derechos que se han visto vulnerados también ampliamente bajo su mandato.

Expresamos nuestro total apoyo a la Marcha por la Dignidad y las luchas y exigencias de líderes y lideresas sociales, defensores y defensoras de derechos humanos y a los y las excombatientes que tuvieron el valor y el compromiso de firmar un Acuerdo de Paz; quienes le apuestan a la búsqueda y garantía de derechos para todas, y la construcción de un mejor país.   


Mensaje de apoyo a la Marcha por la Dignidad



Desde los procesos de organización social en la localidad de Usaquén, de la ciudad de Bogotá, extendemos un saludo como ciudadanía y como luchadores y luchadoras sociales a la Marcha por la Dignidad que viene desde Santander y el oriente colombiano, hacia la capital del país.

Expresamos nuestro apoyo y solidaridad con los distintos sectores sociales y políticos de la Ruta Comunera y la Ruta Libertadora, para exigir al Estado y al gobierno de turno que paren los asesinatos contra el movimiento social y contra las lideresas y líderes sociales. 

Denunciamos, asimismo, la judicialización que se han llevado a cabo contra líderes/lideresas sociales y defensores/as de derechos humanos.

De igual manera, denunciamos que parte de esta crisis humanitaria ha derivado del desconocimiento de acuerdos firmados con campesinos/nas, comunidades indígenas, comunidades negras y excombatientes, entre otros, quienes han sido víctimas de persecución y exterminio.

También estamos unidos y unidas por la protección de la vida a mujeres campesinas, indígenas y a las diversidades sexuales.

Por estas razones, con nuestra voz, en espíritu fraterno y solidario nos unimos a las movilizaciones de la Marcha por la Dignidad.

Exigimos al presidente Iván Duque que cese los amedrentamientos contra los y las marchantes, pues están haciendo ejercicio de un derecho constitucional al salir a manifestarse en contra de problemas estructurales como la salud, que en tiempos de pandemia se han visibilizado aún más. 

¡Fuerza compañeros y compañeras! 
¡Abrazos fraternos y llenos de rebeldía desde la Localidad de Usaquén!


Reunión: Espacio de Coordinación Localidad de Usaquén
18 de julio de 2020 – 6:30pm a 9:00pm

Estuvimos conectados en meetgoogle entre diez y doce integrantes de la Asamblea Local de Usaquén. Acordamos lo siguiente:

1) El chat “UsaquénPARO NACIONAL_Coor” es uno de los mecanismos que tenemos para comunicarnos. En ese sentido, debemos tener respeto entre nosotros y nosotras mismas, sin hacer señalamientos de algún tipo, sin agredir verbalmente, etc. Manejarnos con el principio de buen trato, respeto en los diálogos en el chat y respecto a las decisiones individuales de ingresar y salir del grupo. Este es un espacio que se ha construido con la intención de seguir luchando por un país diferente al que hoy tenemos, y así mismo, ha sido un espacio donde hemos aprendido mutuamente entre todos y todas, bajo el respeto y la solidaridad cuando se requiera.  Por todo lo anterior hacemos el llamado a que todas las personas que tengan diferencias lo expresen de una buena manera, y si se necesita, entablando un diálogo persona a persona.

2) Hemos definido (con esto me refiero a quienes estuvimos hoy reunidos y reunidas) que este grupo es un Espacio de Coordinación de procesos y organizaciones sociales y políticas de la Localidad de Usaquén con orientación emancipatoria, que tiene el siguiente objetivo: coordinar la acción colectiva multipartidista y plural de agitación e intervención sobre el programa definido en la Asamblea de Usaquén. El programa contiene los acuerdos de participación que organizamos en el marco del Paro Nacional del 21 de noviembre de 2019.

3) Actividades concretas: decidimos apoyar la Marcha por la Dignidad-Comunera y Libertadora, que viene desde los Santanderes y el oriente del país.

Compromisos:

a) hacer un video de saludo a la marcha, partiendo de un guion que Jonathan nos compartirá (la idea es que el saludo lo hagamos varias personas)b) hacer un flayer informativo para mover por las redes sociales sobre los motivos de la marcha (@Sergio Carvajal escribirá las razones de la movilización).

La Marcha por la Dignidad ingresa a Bogotá el 20 de julio, por la entrada de la 170, se dirige hasta la calle 100 con autopista norte en donde se realiza un plantón. La idea es que podamos acompañar en la movilización como localidad.

Por último, planteamos una nueva reunión el día sábado 1 de agosto (horario a definir).

Muchas gracias a todas las personas que participaron.

Seguimos haciendo la invitación para que sigamos construyendo este proceso local.

Inicia la marcha por la dignidad, tejido y juntanza que viene sumando diversas y variadas organizaciones sociales a nivel nacional

lunes, 30 de marzo de 2020

coronavirus 2020 usaquén

Desde territorio muisca, debiera convocarse una Confederación Chibcha y analizar las razones del incendio de la Sierra Nevada. Por qué la Fuerza Pública se está excediendo en las calles como lo muestra múltiples reportajes. Por qué los médicos y enfermeras de COLOMBIA siguen sin adecuados trajes que les protejan la vida para salvar vidas.

En Usaquén nos hemos reunido para protestar frente a la casa de Duque en la calle 144 con carrera séptima, un número significativo de vecinos y vecinas que reclaman su renuncia. Desde gritos y arengas hay una conexión entre su mandato y el del expresidente Uribe Vélez.

PRESIDENTE: ¡Le exigimos una reforma INMEDIATA al régimen de SALUD PÚBLICA en COLOMBIA!

El dinero del combustible de los helicópteros que nos están sobrevolando esperamos lo invierta en el Hospital de la 163. Las clínicas privadas tienen que quedar a disposición PÚBLICA sin distingos sociales.

Nos estamos jugando el derecho a la vida. Sí usted PRESIDENTE resulta positivo que ningún médico lo salve sí usted no GARANTIZA ya la vida de todos los que han sido infectados. Son más de 800 según la cifra visible y la oculta.

#salvevidas
#nosquedamosencasa

domingo, 8 de marzo de 2020

Comparto el escrito colectivo de Tejiendo Barrio


¡NUESTRA LUCHA ES IMPARABLE! 8M


 
Hoy conmemoramos el día de las mujeres trabajadoras. Cada año la fuerza de las mujeres va creciendo, paso a paso se ha ido tejiendo una red de afectos y sororidad que ha sido el soporte para emerger con pañuelos verdes y violetas del silencio al que nos había acostumbrado el ruido el patriarca… Y aún cuando exista una consciencia colectiva sobre la necesidad de seguir visibilizando nuestras demandas, es preciso conocer que aún persisten graves injusticias que profundizan las desigualdades de género. 

Concentrémonos en ver algunas cifras que muestran que en el mundo del trabajo las mujeres no contamos con las suficientes garantías para devengar un salario justo y acorde a los trabajos que ejercemos. Como primer elemento tenemos que en Colombia hay más mujeres que hombres, y según cifras de algunas ONGs se estima que la mayoría de las ofertas laborales están dirigidas a los hombres, pese a ello quienes se postulan a esas ofertas son mujeres. Desde ahí empiezan las barreras, porque las empresas no estiman o subvaloran nuestras capacidades, como por ejemplo: nunca será rentable contratar a una mujer embarazada no solo por su condición, sino por las implicaciones que tiene para una empresa contar con una mujer gestante. Por eso, el perfil mayoritario para ciertos trabajos “pesados” será el de un hombre. 

Aún cuando la lucha de las mujeres ha conducido a nuestra inclusión en diferentes escenarios, debemos recordar que las labores del cuidado se suman a la larga lista de actividades de nuestra jornada de trabajo. Al respecto el DANE ha demostrado que las mujeres destinan cerca de 25 horas al trabajo doméstico no remunerado y que esta realidad de sobrecarga laboral profundiza el desgaste físico y emocional de las mujeres, en consecuencia, esto demuestra esa brecha con respecto a los hombres de la que hemos venido hablando. El agotamiento seguramente tendrá repercusiones en el espacio laboral remunerado. Esta brecha, afirman los estudios, solo se podrá superar o equiparar hasta dentro de 54 años, eso sí, en tanto se logren transformaciones institucionales que reconozcan el trabajo no remunerado y se abran las posibilidades para acceder a empleos en los que no existan diferencias cuantitativas en los salarios con respecto a los de los hombres. 

Ante esta realidad nuestra posición ética y política es la de seguir luchando, la de continuar visibilizando todas las injusticias que se vivencian en todos los espacios en los que habitamos: en nuestro trabajo, en las universidades, en los colegios, en nuestras familias, con nuestras parejas… Por eso este no es un 8 de marzo más, es un día en el que nos juntamos y gritamos que todavía falta mucho para tumbar todas las violencias que recaen sobre nuestras vidas y nuestros cuerpos. 

Seguiremos en las calles alzando nuestra voz. 

¡Se va a caer!

Estamos Tejiendo Barrio.

28 de abril y un fuerte URIBE HP

Un 28 de abril que puede romper la historia ¡A parar para avanzar, viva el paro nacional! Justamente esta consigna se empezó a utilizar hace...