domingo, 8 de marzo de 2020

Comparto el escrito colectivo de Tejiendo Barrio


¡NUESTRA LUCHA ES IMPARABLE! 8M


 
Hoy conmemoramos el día de las mujeres trabajadoras. Cada año la fuerza de las mujeres va creciendo, paso a paso se ha ido tejiendo una red de afectos y sororidad que ha sido el soporte para emerger con pañuelos verdes y violetas del silencio al que nos había acostumbrado el ruido el patriarca… Y aún cuando exista una consciencia colectiva sobre la necesidad de seguir visibilizando nuestras demandas, es preciso conocer que aún persisten graves injusticias que profundizan las desigualdades de género. 

Concentrémonos en ver algunas cifras que muestran que en el mundo del trabajo las mujeres no contamos con las suficientes garantías para devengar un salario justo y acorde a los trabajos que ejercemos. Como primer elemento tenemos que en Colombia hay más mujeres que hombres, y según cifras de algunas ONGs se estima que la mayoría de las ofertas laborales están dirigidas a los hombres, pese a ello quienes se postulan a esas ofertas son mujeres. Desde ahí empiezan las barreras, porque las empresas no estiman o subvaloran nuestras capacidades, como por ejemplo: nunca será rentable contratar a una mujer embarazada no solo por su condición, sino por las implicaciones que tiene para una empresa contar con una mujer gestante. Por eso, el perfil mayoritario para ciertos trabajos “pesados” será el de un hombre. 

Aún cuando la lucha de las mujeres ha conducido a nuestra inclusión en diferentes escenarios, debemos recordar que las labores del cuidado se suman a la larga lista de actividades de nuestra jornada de trabajo. Al respecto el DANE ha demostrado que las mujeres destinan cerca de 25 horas al trabajo doméstico no remunerado y que esta realidad de sobrecarga laboral profundiza el desgaste físico y emocional de las mujeres, en consecuencia, esto demuestra esa brecha con respecto a los hombres de la que hemos venido hablando. El agotamiento seguramente tendrá repercusiones en el espacio laboral remunerado. Esta brecha, afirman los estudios, solo se podrá superar o equiparar hasta dentro de 54 años, eso sí, en tanto se logren transformaciones institucionales que reconozcan el trabajo no remunerado y se abran las posibilidades para acceder a empleos en los que no existan diferencias cuantitativas en los salarios con respecto a los de los hombres. 

Ante esta realidad nuestra posición ética y política es la de seguir luchando, la de continuar visibilizando todas las injusticias que se vivencian en todos los espacios en los que habitamos: en nuestro trabajo, en las universidades, en los colegios, en nuestras familias, con nuestras parejas… Por eso este no es un 8 de marzo más, es un día en el que nos juntamos y gritamos que todavía falta mucho para tumbar todas las violencias que recaen sobre nuestras vidas y nuestros cuerpos. 

Seguiremos en las calles alzando nuestra voz. 

¡Se va a caer!

Estamos Tejiendo Barrio.

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