USAQUÉN REBELDE Y DIGNA
Durante los días 9 y 10 de septiembre la ciudadanía, y sobretodo la juventud de Bogotá, nos movilizamos para exigir justicia por el asesinato de Javier Ordoñez, quien no solo fue electrocutado, sino que también golpeado brutalmente por la policía en el Comando de Acción Inmediata (CAI) de Villa Luz, en la localidad de Engativá. Todo esto, dentro de una realidad sumamente compleja para el país, en la cual aumentó la violencia en las regiones (teniendo a los y las jóvenes como principal objetivo), siendo dos masacres las que estremecieron al país, donde las políticas sociales y económicas siguen golpeando al pueblo colombiano, incluyendo a aquellas personas que apoyan a este régimen autoritario del uribismo que no nos ha dejado de gobernar desde 2002 -con una pequeña pausa en el 2010, aunque con la misma política hacia los y las ciudadanas trabajadoras en términos laborales, sociales y económicos-, y que hoy sigue gobernando desde su "prisión domiciliaria" en su enorme finca.
La localidad de Usaquén no fue la excepción, y también se movilizó en contra del abuso y la violencia policial, que no es nuevo, que no ocurre hasta ahora, sino que siempre ha sido la realidad en los barrios populares de nuestra ciudad. ¿Cuándo no hemos escuchamos a los vecinos y las vecinas quejarse y denunciar a los CAI's por diversos motivos? ¡Sí! Esas mismas personas que salieron a rezarle a la policía y limpiar los CAI's, quienes saben que ahí en esos lugares tienen nexos con el mal llamado microtráfico (realmente es narcotráfico), que allí adentro golpean y abusan de mujeres, jóvenes, y de la ciudadanía. Verbenal fue el sector de nuestra localidad que salió a gritarle a la policía que ¡Ya basta! ¡No más! Que aquí hay un pueblo digno, joven, que no está dispuesto a naturalizar la muerte y la violencia policial, como tal vez sí lo hizo otra generación.
Pero la respuesta fue la misma ¡Plomo es lo que hay y plomo es lo que viene! Citando a un uribista en una movilización enmarcada en el odio, la violencia y el llamado a incendiar el país. La policía disparó indiscriminadamente y con sevicia hacia la juventud movilizada, dejando tres personas muertas, una que murió en ese mismo lugar, otras dos en los hospitales. No fue una acción aislada en nuestra localidad, fue una masacre que se cometió en toda la ciudad, dejando hasta ahora 13 personas muertas, asesinadas, en su mayoría jóvenes, que golpeó con más fuerza este sector de Usaquén. ¿Por qué? Tal vez hay muchas respuestas, pero diré solo algunas: 1) la policía le responde a un Estado y unas clases dominantes que ven en la gente trabajadora, en la ciudadanía, su enemigo interno, 2) la juventud debe ser reprimida, y se le debe enseñar el respeto por la autoridad, para que así mismo se adapte a la miseria en la que vivimos y 3) los CAI's se convirtieron en el centro de torturas, golpizas, humillaciones, injusticias y operaciones en favor del microtráfico, y por eso debían defenderlos de cualquier manera.
Pero ¿qué sigue? ¡Sigue la movilización! Desde el 21 de noviembre se reforzó la idea de que es mediante la movilización social y popular es que podremos exigir, construir y pelear por un país con vida digna, recordando todas las luchas que han dado los y las trabajadoras, las comunidades negras, campesinas e indígenas, las mujeres, jovenes, etc., y que hoy colocan su mirada sobre los territorios urbanos. ¿Cuál es el reto? El reto es que debemos organizarnos en colectivos, en grupos, en organizaciones barriales y/o comunitarias que se peleen día a día por ese país que soñamos ¿De qué debemos convencernos? De que la movilización es nuestro instrumento de lucha principal, pero no el único, y que además, se debe acompañar de esa organización de la ciudadanía, porque las movilizaciones paran en un momento, tienen un final, pero trabajo cotidiano organizado continúa y le da mayor sustento a esas luchas en las calles.
Es un momento crucial para el pueblo colombiano, no sólo por lo que pasó el 9 y 10, sino por la realidad que tenemos que vivir día a día, en el cual los poderosos de este país (también del norte de Nuestra América), siguen precarizando nuestra vida, y profundizando la pobreza y la miseria de millones de colombianos y colombianas. El llamado es a salir a las calles y movilizarnos en contra de estas políticas, pero también, en favor de la vida, porque la derecha y el uribismo representan la muerte y el odio, y nosotros y nosotras debemos luchar por la vida.
¡NOS VEMOS ESTE 21 DE SEPTIEMBRE EN LAS CALLES POR UN PAÍS CON VIDA DIGNA!
David Gómez
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